Adios Raquel
El otro dia estaba platicando con la Tía Rosa. Me contó como le había ido en su último viaje a la Villa. Me dijo que había encontrado en el pueblo vecino al señor Alberto Linares, un viejo conocido de la Villa. La expresión del rostro le cambió a la Tía cuando me platicó la historia de aquel señor. Aquella anécdota pasó en la Villa hace más o menos cuarenta años. Ella era muy joven en esa época y me contó las cosas como las recuerda.
Esa mañana la tía Rosa fue al pueblo vecino a comprar algunas cosas, cuando en el pueblo se enteró de la noticia de que Raquel había fallecido la noche anterior. Le dijeron "Raquel de la Villa" , ante esta noticia la tía se sorprendió pero no demasiado, porque ella creyó que se referían a una Raquel que vivía en las afueras de la Villa, alguien que no merecía mayores atenciones.
Sin embargo, cuando poco despues le confirmaron que quien había fallecido fue Raquel Linares, entonces la noticia la sacudió por completo: !! Raquel Linares !! gritó la tía . Cómo era posible que su compañera de la infancia hubiera muerto la noche anterior y ella no lo supiera de inmediato? Esa si que era una pérdida muy grande.
De inmediato la Tía encontró la manera de volver a la Villa para mostrar sus condolencias al ahora viudo señor Alberto Linares y ponerse a sus órdenes para lo que fuera necesario.
Asi transcurrió el resto del día en la Villa con la noticia de la muerte de Raquel. Durante el velorio gran parte del pueblo estuvo presente aunque fuera solo unos minutos. La tía me dijo, "Recuerdo que todavía no podia creer que hubiera muerto, se veía tan sana y fuerte la pobre ". Y entonces vino la gran confesión de la Tía, ella asegura que vió que la entonces difunta movió uno de los párpados. "Te juro que la vi mover el párpado!", me dijo la Tía. Lo curioso fue que a pesar de que ella no contó lo sucedido, poco tiempo despues ya corría el rumor en el pueblo de que Raquel no estaba muerta, de que la habían visto moverse. Esta neurosis colectiva creció aun más cuando, camino al panteón, quienes cargaban la caja la dejaron caer asegurando que sintieron como la difunta se había movido en el interior. Al final, de algun modo encontraron algunos valientes que cargaran la caja hasta el panteón. Para entonces la gente estaba muy nerviosa y esto obligó en cierta forma a Don Alberto a llamar al médico del pueblo para calmar los rumores.
Media hora despues el médico llegó al panteón para aclarar aquella situación. Desafortunadamente la opinión del médico no tranquilizó del todo a la gente, debido a que tenía fama de ser alcohólico y ese día no fue la excepción porque llegó muy tomado para revisar el cadáver. Le bastó con hacer una revisión muy rápida para declarar que Raquel estaba muerta y que no había mas que discutir.
La Tía rosa dijo que finalmente enterraron a su amiga en la tarde y que todos se fueron a descansar despues de una jornada que había sido tan difícil. La mañana siguiente otra noticia alborotó al pueblo. Un grupo de amigos de Raquel convencieron al presidente municipal que exhumaran el cadáver porque tenían testigos que habían visto a Raquel moverse despues de muerta. Alrededor del mediodía por fin la autoridad dio su consentimiento y un grupo numeroso de personas fueron a ver como desenterraban el cadáver a Raquel. Lo que encontraron dejó a todos fríos de la impresión, pero nadie se atrevió a explicar lo sucedido. Cuando por fin abrieron la caja, encontraron el cuerpo de Raquel boca abajo.
A cuarenta años de distancia , la Tía asegura que enterraron viva a su amiga. Y aunque nadie puede afirmar que esto realmente sucedió de esta forma, el señor Linares no ha vuelo a la Villa.





